El Viernes de toros fue otro día de intenso calor, comenzando el día muy temprano, para preparar todo lo necesario para llevar a la plaza de toros (bidones con hielo, bebida, botas, bocadillos, cuerdas,…) como para dar la primera diana de las fiestas, para la cual no podían faltar pastas, moscatel, anís y botas con vino fresco. Entre canciones, bailes y alegría fuimos pasando por las diferentes calles del barrio para despertar a nuestros vecinos, muchos de ellos asomándose a las ventanas de sus casas para saludarnos o acercándose para degustar pastas y/o tomar un trago. Agradecer el cariño mostrado por los vecinos tanto en las dianas como en los distintos momentos de las fiestas ¡Gracias vecinos de San Esteban!

Una vez finalizada la diana, y cantado el cumpleaños feliz a nuestro cartelero Gustavo, continuamos en el local con los preparativos para este día. Tocaba adornar el cartel de la cuadrilla con flores, colocar en el mismo cachirulo y banderillas con sus corchos, así como acabar de preparar las viandas a llevar a la plaza.

Con todo ya preparado, mientras algunos colaboradores se desplazaron con todo lo necesario hasta la “Chata” (labor imprescindible y a veces poco reconocida), otra buena parte de la cuadrilla, bajamos a la Plaza Mayor, desde donde realizamos el desfile hasta la Plaza de Toros, estando precedidos cada una de las cuadrillas de su cartel decorado y luciendo su cachirulo y banderillas. Había mucho ambiente, se notaba que el tiempo acompañaba y tanto en las cuadrillas como el resto de sanjuaneros se palpaban las ganas de fiesta.

Tras el paseíllo por el coso de San Benito al son de sanjuaneras y saludando al público presente en los graderíos, momento especial para los jurados y que también quedará grabado en nuestra mente, subimos a nuestro palco para que diesen comienzo a las 10:30 horas las novilladas de la mañana. Tras el habitual cántico a los novilleros en el callejón y su posterior paseíllo por el coso, se lidiarían los novillos de las cuadrillas: La Cruz y San Pedro, Santa Catalina, La Mayor, El Rosel y San Blas, Santiago y San Miguel.

Al concluir la novillada matutina, bajamos de nuevo a la Plaza Mayor junto a otras cuadrillas, donde nos reunimos jurados para disfrutar unas sanjuaneras. Después nos desplazamos a nuestra cuadrilla a comer y reponer fuerzas. Como no podía ser de otra manera, comimos el menú típico de este día: alubias y rabo de toro ¡Increíble estos platos y todo lo preparado por Angelines durante las fiestas!

De nuevo, regresamos a la Plaza Mayor para realizar de nuevo el desfile hasta el coso soriano y diera comienzo la novillada de la tarde a las 18:00 horas. Esta vez sería el turno para las Cuadrillas: San Juan, Sto. Tomé, San Clemente y San Martín, San Esteban, El Salvador, Sta Bárbara y La Blanca.

Al llegar el turno de la cuadrilla que nos precedía, bajamos a los corrales a colocar el cachirulo en nuestro novillo Barbito (ejemplar precioso de pelaje colorado-castaño). La jurada estaba un poco nerviosa, por lo que le costó ponerlo bien, pero lo consiguió! Alegría y champán para todos!

Nuestro cachirulo y banderillas combinaban los colores rojo, negro y blanco de diferentes maneras. En el centro del cachirulo estaba presente el logo de la cuadrilla rodeado de ribetes y con sus cintas con cascabeles en sus extremos, siendo un par de banderillas avolantadas con unas rosas en su parte inferior y el otro par con matices arlequinados teniendo cada una un traje de piñorro y piñorra respectivamente, donde estaban presentes las iniciales de los jurados. Queremos agradecer a Esther, su gran trabajo realizado en la confección de los mismos, siendo una verdadera obra de arte. ¡Muchísimas gracias!…Así como a la tienda de MultiÓpticas en el Collado que nos permitió exponerlas en sus escaparate los días previos a las fiestas.

Después nos colocamos en el balconcillo ubicado encima de la puerta de toriles, para brincar y presenciar la faena de nuestro novillero, Lalo de María, junto a secretarios, cuatros y familiares. Y como no podía ser de otra forma, acompañados de la música de nuestra charanga y con todos los colaboradores en píe y bailando en el graderío de nuestra cuadrilla, desde la suelta del novillo y durante toda la faena. Buena lidia del novillero Lalo, que consiguió la única oreja de la tarde. ¡Grande Maestro!

Aprovechar también para agradecer a varios de nuestros colaboradores y mozos que consiguieron hacerse con nuestro cachirulo y los dos pares de banderillas, y que nos entregaron según iban siendo recogidos. ¡Gracias por este recuerdo que quedará a nuestro lado para siempre!

Una vez concluidas la novillada vespertina, volvimos a desfilar hasta la Plaza Mayor con toda nuestra gente. Después a cenar al local de Cuadrilla a recargar fuerzas después del día de calor que habíamos pasado, para seguir con una ronda con la charanga por el barrio y empezar a preparar las tajadas para el Sábado Agés.

Un día increíble que finalizaba en el ecuador de las fiestas.

¡Vino y Música!